Las Mejores Leyendas de brujas reales cortas

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Hola amigos de historias de terror cortas, esta semana te compartir las mejores leyendas de brujas reales para compartir con tus mejores amigos amantes del misterio.

 

LA BRUJA, DIA 3

Historia basado en una leyenda local del Ejido Ixcanelco, Ver.
Escrita y Adaptada por Eduardo Liñán

 

Durante una soleada mañana Vicenta López, preparaba una gran tanda de ropa para lavar, tenía que recorrer algunos metros para traer agua a un gran arroyo en donde las mujeres de su comunidad lavaban y tallaban en grandes piedras de rio, pero ella lo hacía en su casa, ya que tenia días de haber parido a su cuarto hijo, un varoncito al cual llamaría Ezequiel . Sus demás hijos se habían ido a trabajar junto con su esposo, que era un Jornalero que trabajaba piscando café en un pueblo cercano y eran épocas de mucho trabajo, así que todo el día estaba sola en compañía de su bebé el cual era la alegría de todos en el humilde pero cálido jacal donde vivían.

Lavar en el jacal era una ardua tarea, había que acarrear agua desde el arroyo y llenar una gran tinaja, así que tenía que dar varias vueltas, con el bebe a cuestas y con la cubeta llena de agua. En el último viaje notó que el bebe de pronto comenzó a tener somnolencia, por lo que optó en dejarlo dormido en su cuna e ir rápidamente al arroyo. Así lo hizo; corriendo por el agua y regresar rápidamente, fueron unos minutos en los que dejó solo al bebé y le parecieron eternos.

Al ver que el infante dormía profundamente en su cuna protegido con un pabellón, respiró tranquila y comenzó a lavar la ropa. De pronto empezó a notar que el bebé estaba inquietó, parecía molestarse por algo. Fue a revisar que no estuviera sucio y aun no le tocaba de comer, así que se apresuró para terminar temprano y alimentarlo. Pasaron algunos minutos cuando unas vecinas que regresaban del pueblo, empezaron a gritarle a Vicenta desde lo lejos, estaban angustiadas y empezaron a lanzar piedras a la casa. Extrañada corrió para detener a las mujeres y al preguntarles el por qué de tal acción, le dijeron que mirara al techo de su casa.

Sobre el techo de lamina estaba parada una especie de ave enorme que tenia la apariencia de un guajolote, era de un tamaño fuera de proporción, en vez de un abundante plumaje, se le veía la piel arrugada y agrietada con algunas plumas percudidas y quemadas, la cabeza del animal era una siniestra mezcla de zopilote y guajolote, sobre el cuello azulado tenia verrugas asquerosas que contrastaban con un par de ojos inexpresivos y un pico amarillento y quebrado. Aquella bestia permanecía inmóvil como retando a las mujeres que le proferían insultos y le arrojaban piedras. La primera reacción de Vicenta fue correr al interior del jacal para sacar a su hijo; pero en cuanto intentó dar un paso, la horripilante ave se levantó en sus patas y crespó las pocas plumas que tenía, emitiendo un graznido inquietante. Las láminas del techo de la casa se cimbraron y rechinaron ante el evidente peso del ave, Asustadas y frenéticas le aventaban mas piedras y en el intento solo hacían que el ave se enfureciera.

Cuando parecía que todo iba a terminar mal, apareció de pronto una anciana de cabellos canosos y rostro arrugado, que venía del arroyo con un cesto de ropa lavada en la cabeza, de lento caminar llevaba una expresión de asombro e ira y veía con determinación a aquella aparición del techo. Dejando el cesto por un lado, caminó lentamente hacia el jacal sin dejar de mirar a aquello.

-Aléjense, esa es una bruja, andará en busca de tu chamaco Vicenta -dijo la anciana, mientras se acomodaba el pelo.

La mujer presa del terror, le rogó a la anciana que la ayudara, mientras lloraba angustiada. El animal empezó a dar graznidos fuertes y aleteaba, la anciana empezó a hacer unas oraciones en dialecto Tének, para después confrontar al ave, la cual empezó a retroceder y hacer rechinar la lámina del techo. Mientras intensificaba las oraciones, el animal graznaba y bajaba del techo para correr asustada perdiéndose entre el verde del monte.

Al ver que ya no estaba ahí, Vicenta corrió al interior del jacal y vió a su bebé dormido profundamente pero notó algo extraño, estaba pálido y no se movía, aunque respiraba. La anciana entro y comenzó a buscar en la cuna y por entre la colchoneta. Notaron algo peculiar, había un extraño apéndice arrugado que parecía ser el “moco” del guajolote; pero era largo y rojo. También notaron que había sangre en la sábana, entonces entendieron la escalofriante verdad, el apéndice era en realidad una lengua larga que estaba succionado la sangre del bebé, al correr al ave se desprendió dejando un pequeño rastro de sangre.

Revisaron al niño y parecía que estaba bien, la anciana le dio unas infusiones de hierbas y le recomendó alimentarlo bien durante varios días, para que recuperara fuerza, además de regar ajos y cebollas alrededor de la cuna para evitar nuevas visitas, del destino de aquella bruja fue incierto, pero se dice que finalmente supieron quien era la mujer que se transformaba en guajolote, pero esa será parte de otra historia.

 

Autor ~Eduardo Liñán

 

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